En periodos de stress intenso, apenas sin tiempo, cuando las emociones se peleaban entre ellas para destacar y mi mente iba a mil por hora, sabía que necesitaba calmarme pero no sabía por dónde empezar.
PARAR. No hacer nada.
Mi cuerpo se detenía pero mi mente seguía dando vueltas a toda velocidad. Veía que tenía mucha tarea pendiente y estar parada aún me estresaba más. ¿Te suena?
Era incapaz de detener la retahíla de pensamientos hasta que encontré el siguiente método.

El método que me ayudó a parar la mente
Encuentra un sitio y un momento tranquilos. Pregúntate,
—¿cuál es mi siguiente pensamiento?
Algo te llegará, un pensamiento. Dices, vale. De acuerdo.
—¿Y el siguiente?
—Vale.
Se trata de reconocerlos. Están ahí y pasan, como una nube.
—¿Y el siguiente?
Y llega un momento en que se hace el silencio.
Y es maravilloso. Es alivio, es paz.
El cuerpo se relaja. Surge una sonrisa.
Te has convertido en el observador. No eres tu mente. Eres quien observa a tu mente.
Repetimos. No eres tu mente. Eres mucho más.
Algunas veces, cuando mi pensamiento se va a las tareas pendientes, digo «de acuerdo. Eso lo haré después. O mañana (cuando toque). Ahora estoy meditando.»
Como dice Deepak Chopra, «hay un lugar en nuestro interior que no enferma, no envejece y no muere. Ahí existe una conexión perfecta entre nuestro Ser, cuerpo y mente. Visitar ese lugar, no importa lo breve que sea en el tiempo, nos permite grandes transformaciones».
Está escrito en la Biblia. Hay un tiempo para trabajar y un tiempo para descansar.
¿Te parece demasiado fácil para ser verdad?
No me creas y pruébalo por ti mismo.
Nadie te ve. No tienes que darme feedback.