Las heridas duelen. Las cicatrices, no.

Constelaciones familiares y terapia sistémica aplicadas a la vida cotidiana

Las constelaciones familiares son una herramienta terapéutica creada por el filósofo y terapeuta alemán Bert Hellinger alrededor de 1980. Este enfoque parte de la observación de que, dentro de las familias, se repiten ciertos patrones a lo largo de las generaciones y que muchas de nuestras dificultades actuales pueden estar relacionadas con dinámicas familiares inconscientes.

Desde la mirada sistémica, se considera que existe una profunda lealtad hacia nuestros ancestros. A veces, esa fidelidad se manifiesta en forma de comportamientos, bloqueos o conflictos que no parecen tener una causa clara en nuestra historia personal.


El origen de los patrones familiares

En muchas familias se observan repeticiones: relaciones difíciles, fracasos recurrentes, adicciones, enfermedades o una sensación persistente de no encontrar el propio lugar. Según el enfoque de las constelaciones familiares, estos patrones pueden estar vinculados a hechos importantes del pasado familiar que no fueron reconocidos, expresados o integrados emocionalmente.

Por ejemplo, cuando un antepasado fue excluido, olvidado o vivió un destino especialmente doloroso, un descendiente puede, sin saberlo, identificarse con esa historia. No como castigo, sino como una forma profunda de amor y pertenencia al sistema familiar. Para que se vuelva a dar su lugar a esa persona, con respeto.


¿Para qué sirven las constelaciones familiares?

Las constelaciones familiares buscan el origen sistémico de un conflicto, es decir, observar que dinámicas familiares pueden estar influyendo en una dificultad actual. El objetivo no es culpar a nadie ni revivir el pasado, sino mirar lo que fue, reconocerlo y dejarlo en su lugar.

A partir de esa comprensión, la persona puede tomar decisiones más conscientes y abrirse a nuevas formas de relacionarse consigo misma y con los demás.

Una sesión suele durar entre 30 y 60 minutos. El cliente no necesita dar largas explicaciones ni revivir experiencias dolorosas.


Cómo funcionan las constelaciones familiares

En una constelación grupal, varias personas representan a miembros de la familia o aspectos de la situación que se quiere trabajar. Los representantes se colocan en el espacio y se dejan guiar por las sensaciones corporales y emocionales que aparecen, sin intervenir desde la mente racional.

A través de los movimientos, se va configurando una imagen del sistema familiar. El terapeuta propone unas frases sanadoras «a medida», las que necesita esa constelación. Estas frases, formuladas de manera precisa y respetuosa, tienen un efecto profundamente liberador para quien constela, ya que nuestro ADN integra esa nueva situación resuelta.

Cada constelación es única, porque cada familia y cada persona lo son.


El papel del cuerpo y la experiencia

Las constelaciones familiares no se comprenden solo desde la teoría. Son una experiencia corporal y emocional. Hay cosas que resultan difíciles de explicar con palabras y que, simplemente, se sienten.

Por eso muchas personas dicen: “Esto no se puede explicar, hay que vivirlo”.


¿Las constelaciones familiares sustituyen a la medicina o a la psicoterapia?

No.
Las constelaciones familiares no sustituyen ningún tratamiento médico ni psicológico. Ante cualquier enfermedad o malestar físico o mental, lo primero es acudir a un profesional sanitario.

Este trabajo no promete curaciones ni soluciones mágicas. Aporta comprensión, una mirada diferente y, en muchos casos, alivio emocional. Muchas personas las utilizan como complemento a otros procesos terapéuticos.


Confidencialidad y respeto

Toda la información que aparece en una constelación es confidencial. Se requiere un compromiso de respeto, seriedad y discreción por parte de todas las personas que participan. Este cuidado de las personas es fundamental para que el trabajo pueda realizarse con seguridad y profundidad.


¿Son compatibles con otras terapias?

Sí. Las constelaciones familiares pueden convivir con cualquier otro enfoque terapéutico. Son complementarias. No excluyen, no compiten y no invalidan otros procesos. Cada persona elige lo que resuena con su momento vital.


Una reflexión final

Bert Hellinger solía decir que, a veces, es más fácil sufrir que cambiar.
Las constelaciones familiares no obligan a nada. Ofrecen mirar la historia familiar con respeto, sin juzgar, aceptar lo que fue y tomar decisiones nuevas desde el lugar adulto.

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Soy Isabel Comps

Soy curiosa por naturaleza. De niña hacía muchas preguntas. Algunos niños destrozan sus juguetes porque quieren ver la máquina que los mueve. Yo quería entender cómo funciona el mundo.

Descubrí las constelaciones familiares hace 18 años y me cambiaron la vida.

No tengo respuestas para todo ni recetas rápidas. Solo una forma de mirar que me ha dado más comprensión, mucho respeto por las lealtades familiares y sobre todo, paz.

Al final la vida me llevó a trasladar mi experiencia con la terapia sistémica. Fuí periodista (fue mi profesión muchos años) así que observar en profundidad y escribir también forma parte de mí.

Este espacio no pretende enseñar ni convencer. Aquí pongo palabras a lo que voy comprendiendo, mis insights y tomas de conciencia. A veces será sencillo y revelador a la vez, otras incómodo. Pero siempre será honesto.

Si sientes curiosidad, como yo, echa un vistazo.