Soy curiosa por naturaleza. De niña hacía muchas preguntas. Algunos niños destrozan sus juguetes porque quieren ver la máquina que los mueve. Yo quería entender cómo funciona el mundo.
Descubrí las constelaciones familiares hace 18 años y me cambiaron la vida.
Al final, mi experiencia con la terapia sistémica se transformó en camino y me convertí en consteladora. Luego decidí abrir este blog. Fuí periodista (fue mi profesión muchos años) así que escribir también forma parte de mí. En mis constelaciones también practico el arte de hacer preguntas al plantear el tema y observo la precisión de las respuestas y la transformación de la vida de las personas.
No tengo respuestas para todo ni fórmulas mágicas.
Sí he comprobado que los problemas suelen tener varias raíces: emocional, sistémica (vinculada a la familia de origen) y mental, relacionada con nuestros pensamientos y creencias. Y que la solución llega más rápido cuando se abordan juntas.
¿Crees que podrías caminar sobre cristales rotos sin cortarte?
Tus creencias, ¿te impulsan o te limitan?
Ahora imagina qué pasaría si no te pusieras límites.
Si crees que puedes, este sistema es para ti.
Quien quiere algo busca un medio, quien no busca una excusa.
Cuando un problema se aborda desde las dimensiones emocional, sistémica y mental, el proceso terapéutico es más completo.
Emocional:
El cambio ocurre cuando vivimos una experiencia emocional nueva. En la constelación puedes sentir la solución.
Sistémica
Las constelaciones permiten acceder a los patrones familiares mediante una experiencia corporal directa.
Mental
Comprender nos alivia, no somos lo que otros creyeron de nosotros. Podemos elegir una nueva identidad.
“Había trabajado mucho mi autoestima, incluso había constelado varias veces la relación con mi madre. Entendía muchas cosas, pero en el día a día volvía a sentirme insegura, sobre todo en el trabajo. Con Isabel no fue solo la constelación. Lo que marcó la diferencia fue todo lo que vino después. Me ayudó a cambiar mi diálogo interno, lo que me decía a mí misma y lo que creía que merecía. Paso a paso empecé a notar cambios reales, no solo a nivel emocional, sino que todos me veían mejor. Para mí, eso no me había pasado antes.”